Izquierda Marxista

Nuevos estatutos de la LCR de Francia: ¿y la dictadura del proletariado?

 

Autor: François Ollivier

Fecha: 22/11/2003

Traductor: Rossana Cortez, especial para PI

Fuente: Rouge 2040


Los nuevos estatutos de la LCR, votados en su último Congreso, ya no hacen referencia a la noción de "dictadura del proletariado". Explicaciones.

El XV Congreso de la LCR acaba de adoptar nuevos estatutos que, entre otras modificaciones, ya no hacen referencia a la noción de "dictadura del proletariado". En realidad, hace ya varios años que los documentos adoptados por la LCR no utilizan esta formulación. Sin embargo, el eco mediático dado a esta decisión del Congreso de la Liga constituye una buena ocasión para recapitular sobre esta cuestión.
Algunos medios se han creído autorizados a establecer un paralelo entre nuestra decisión y la del Partido Comunista Francés, más antigua, de abandonar esta referencia. Paralelo abusivo, ya se trate de forma o de fondo. Cuando Georges Marchais hizo ese anuncio en 1976, fue en la televisión, en directo, sin ningún debate entre los militantes comunistas. Nuestros nuevos estatutos se adoptaron con el voto a favor del 85% de los delegados, luego de un debate de varios meses que atravesó a toda la Liga. Y además, sobre todo, la decisión del secretario general del PC expresaba la renuncia de esta organización a todo objetivo de cambio radical y a todo proyecto de derrocamiento del sistema capitalista y sus instituciones, así como su voluntad de insertarse en el juego político tradicional. A la inversa, nuestro objetivo es tomar en cuenta las lecciones de las experiencias revolucionarias del siglo pasado para actualizar la manera en que formulamos hoy nuestro proyecto socialista y nuestra estrategia revolucionaria para acabar con el capitalismo.

Concentración del poder

En la historia del pensamiento marxista, la noción de "dictadura del proletariado" ha sido empleada en una doble acepción. La primera se remite a la constatación que, en una sociedad en donde las clases sociales subsisten, todo Estado puede caracterizarse como una dictadura de clase, es decir, como la dominación de una clase social sobre otra. Trata de la ineluctable concentración de poder en manos de una de las dos clases fundamentales de la sociedad y enfoca la alternativa: dictadura de la burguesía o dictadura del proletariado. La segunda acepción de la dictadura del proletariado, más circunstancial, califica un régimen político ligado a una situación de excepción. En el momento de la crisis revolucionaria que apunta al derrocamiento de las clases dominantes y al establecimiento de un nuevo poder, se emplaza una dictadura revolucionaria, un régimen que concentra todos los poderes, y que, frente al enemigo, utiliza medidas de excepción (incluidas las medidas que restringen las libertades democráticas), durante el tiempo de estabilizar las nuevas instituciones revolucionarias. Este es el sentido que se le dio a la "dictadura jacobina", tanto para Robespierre como para Lenin en sus analogías entre la "dictadura de los obreros y los campesinos" durante la Revolución rusa y las formas políticas de los gobiernos más radicales de la Revolución francesa.
En la Crítica al programa de Gotha y de Erfurt, Marx y Engels amplían estas definiciones dándole un contenido más general, el de una transición entre el capitalismo y el comunismo. "Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista, se ubica el período de transformación revolucionaria de aquella en esta. A lo que corresponde un período de transición política en el que el Estado no podría ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del proletariado". Marx y Engels se refieren entonces directamente a las medidas revolucionarias y a las características institucionales decididas,en 1871, por la Comuna de París para definir el contenido de la dictadura del proletariado.
La Comuna es presentada como la primera experiencia de "gobierno de la clase obrera" o de "dictadura del proletariado". Marx, luego Lenin, en "El estado y la revolución", subrayaron las principales características de esta: el pueblo en armas, la Comuna (forma política de democracia directa), la destrucción de la vieja maquinaria del estado, la propiedad pública y social y la cooperación de los productores. Olvidaron señalar, por el contrario, que la Comuna también constituía un intento de combinar democracia directa y sufragio universal.

Democracia revolucionaria

Estas grandes líneas siguen siendo todavía hoy, el núcleo duro de un programa de democracia revolucionaria. Pero ya no pueden estar asociadas al concepto de dictadura del proletariado. Para nuestros "padres fundadores", el régimen de la dictadura del proletariado debía representar, por su misma esencia, "la plenitud suprema de la democracia proletaria" (Trotsky, Obras, tomo V, p. 206-207). El balance que sacamos hoy, primero de la contrarrevolución stalinista, pero también de los errores de los bolcheviques, nos ha conducido a descartar esta noción de nuestras referencias programáticas. Por supuesto, es importante distinguir la revolución rusa (y los errores cometidos por los bolcheviques en el curso del proceso revolucionario) de la contrarrevolución stalinista, verdadera negación de esta misma revolución en provecho de otros intereses sociales, los de la burocracia. Como consecuencia, los stalinistas utilizaron la la noción de "dictadura del proletariado" para justificar la destrucción de toda traza de vida democrática en la clase obrera y en la sociedad rusa. Así, contra el espíritu y la letra de los fundadores del marxismo, esta noción ha estado cargada de otro contenido, al punto de estar asimilada hoy a una de las principales armas de la contrarrevolución. Pero también es necesario volver sobre los errores de los revolucionarios rusos. En nombre de la dictadura revolucionaria del proletariado, concebida como un régimen de excepción en circunstancias excepcionales, Lenin, Trotsky, y muchos otros dirigentes bolcheviques, tomaron medidas que han asfixiado progresivamente a la democracia en el seno de las nuevas instituciones revolucionarias.
Asistimos a la sustitución del poder del partido a la democracia de los soviets, a la pérdida de sustancia de los consejos y comités, a la negativa de convocar una nueva asamblea constituyente, luego a la prohibición de las tendencias en el seno mismo del partido bolchevique. El ejercicio de la dictadura del proletariado en Rusia, incluso en los años 1918 - 1924, se expresó en la fusión del estado y del partido, así como en la supresión progresiva de todas las libertades democráticas. Esta experiencia histórica dramática ha vuelto caduca la utilización de semejante noción. La dictadura del proletariado hoy está cargada de una significación histórica tal, marcada por el rechazo a las formas de la democracia política, que es imposible presentar nuestras concepciones del poder de los trabajadores o de la democracia socialista como el régimen de la dictadura del proletariado. Sin tomar en cuenta que a continuación de todas las experiencias históricas del siglo XX, la palabra "dictadura", con o sin calificativos, es aborrecida. En primer lugar, por nosotros mismos.
¿Nuestro proyecto? El socialismo autogestionario, la democracia sin límites, el poder de los trabajadores y de las trabajadoras, es decir, de la inmensa mayoría de la población, contra la dictadura de los accionistas.


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