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Crónica

 

Y sin embargo no han abandonado las calles

 

Celeste Murillo, Especial para Partes de Guerra

15/04/03

"Ocupación no es liberación", "Fuera la ocupación de EEUU de Irak", "No a la guerra del Imperio", rezaban las banderas que encabezaron las marchas, contando entre sus participantes a las coaliciones universitarias, profesores, trabajadores, sindicatos y organizaciones negras y latinas.

A pesar de la fuerte tormenta, un gran operativo de prensa de los medios norteamericanos, y violentas amenazas de Willie Brown (el intendente de la ciudad), cerca de 10 mil personas tomaron las calles de San Francisco para manifestarse en contra de las ambiciones coloniales de EEUU sobre Irak. Esta manifestación acompaño a 30 mil en Washington y otros 10 mil en Los Angeles, como parte de un día de acciones coordinadas en EEUU y el mundo.

Mientras las tropas anglo-norteamericanas intentan controlar la frágil situación en Irak, y tratan de convencer al pueblo iraquí que han venido a liberarlos, Sharon le dice a los palestinos "que aprendan de Irak", lo que sugiere que los ataques de la Fuerza de Defensa Israelí sólo empeorarán en los tiempos venideros.

En otro lugar, más precisamente en el corazón del imperialismo yanqui, el movimiento anti-guerra se debate en nuevos intentos de acción directa, movilizaciones y la propaganda de los medios y el gobierno que anuncia la muerte del movimiento.

Ayer mismo comenzó la campaña redoblada contra las corporaciones norteamericanas que han hecho (y harán) grandes negocios con esta guerra. La primera de estas acciones se llevó a cabo ayer, 14 de abril, en la Chevron Texaco.
La petrolera yanqui está ansiosa por comenzar la explotación de los pozos iraquíes, mientras explota a miles de trabajadores en EEUU. Frente a la petrolera, desde las 5.30 de la mañana varias decenas de manifestantes se dispusieron a bloquear sus entradas, vigiladas de cerca por un gran operativo policial y de seguridad de la empresa. Cerca de las 6 de la mañana cientos de manifestantes rodeaban la entrada. En la primera acción resultaron detenidos 30 activistas, por bloquear las entradas y resistir la autoridad. Sin embargo, esto no detuvo a la multitud que a medida que avanzaba la mañana se amontonaba cerca de la planta. Un detalle curioso: los activistas detenidos fueron llevados a una cancha de tenis, enfrente de la Texaco, donde hasta ayer a la tarde se definía su situación legal, ya que no estaban legalmente detenidos. Aparentemente esta "cancha-cárcel" fue preparada especialmente a pedido de la propia empresa, que vigilaba celosamente su seguridad. A las 10 de la mañana las entradas todavía seguían bloqueadas, según los activistas. A diferencia de la protesta en el puerto de Oakland, la policía fue un poco más cuidadosa en no causar ninguna unidad espontánea entre manifestantes y trabajadores, como ocurrió la semana pasada con el sindicato de los trabajadores portuarios.

Así, contra los pronósticos de los periodistas de las grandes cadenas corporativas, como la Fox, y la policía californiana, la movilización en la costa oeste no flaquea, a pesar de la fuerte campaña mediática, las intimidaciones a activistas, en las universidades, colegios o en la calle. Es evidente que los guerreristas se han puesto en campaña para desarticular el joven movimiento anti-guerra que se resiste a retirar sus banderas, mientras EEUU ocupa Irak.

La última semana varias acciones recorrieron los medios, con mayor o menor repercusión, que ilustran medianamente la escena. La semana pasada en la universidad de Yale, varios activistas fueron golpeados, amenazados, sus habitaciones fueron invadidas por el simple hecho de colgar banderas norteamericanas dadas vuelta, en señal de protesta contra la guerra. En San Francisco, los activistas se enfrentan diariamente a los medios locales y nacionales, que los han hecho blanco de acusaciones, desde culparlos por la baja en el turismo en la ciudad hasta el llamado a que los arresten por "terroristas", campaña que ha sido impulsada por el periodista O'Riley de la Fox News. Es entendible el odio inmenso de los manifestantes, que han sumado a la cadena de noticias a los blancos de escarches y bloqueos. Luego de la represión en el puerto de Oakland, donde varios activistas y trabajadores portuarios resultaron heridos e internados en el hospital, se ha revitalizado la movilización en demanda del respeto de las libertades democráticas, que han sido duramente atacadas por el Acta Patriótica, que coarta la supuesta libertad de expresión y reunión en tiempos de guerra.

Hoy, mientas en Bagdad se hacen cada vez más cotidianas las movilizaciones contra la ocupación imperialista, el movimiento anti-guerra en Estados Unidos se esfuerza por mantener en pie acciones que señalen quiénes se benefician con esta guerra y quiénes serán los que pagan.

El próximo 22 de abril la movilización apunta contra la Lockheed Martin, principal fabricante de aviones y misiles, y principal proveedor del Pentágono, léase gran beneficiario del abultado presupuesto militar que ha solicitado Bush al Congreso. Los activistas planean bloquear la entrada de la planta, con una cadena humana contra las corporaciones, como la Lockheed, que se benefician de la muerte y el horror de la guerra. Las acciones comenzarán a la madrugada del 22 y continuará durante todo el día, a través de marchas, escarches y exigencias a la empresa.

Por el momento, los activistas han decidido no abandonar las calles. Seguramente la movilización de los iraquíes en el ojo de la tormenta será recibido con alegría y animará a redoblar la acción de los que están lejos de Irak, en el corazón del imperialismo.

 

Fuentes:

 

Indymedia San Francisco
Direct Action Against the War
International Answer
Daily Yale News
Act Against the War

 

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