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El primero
de abril, la ciudad de Birmingham - la segunda ciudad de importancia
luego de Londres- paralizó sus actividades para dar lugar a
una multitudinaria marcha de 100.000 personas. La mayoría de
ellos eran trabajadores del sector automotriz, que se dieron cita
para repudiar el anuncio de reestructuración hecho por el gigante
automotor BMW en la fábrica Rover y que, de aplicarse, significaría
que sólo un 10% de la actual fuerza laboral de la planta en
Longbridge conservaría sus puestos de trabajo. Esto tendría
consecuencias desvastadoras para la zona, ya que unos 50.000 trabajadores,
entre ellos los del sector autopartista, se verían afectados
como resultado de esta medida.
Desde 1992, cuando 250.000 trabajadores marcharon por la ciudad de
Londres contra el cierre de las minas, que no se veía una movilización
obrera tan numerosa en Inglaterra. Fue considerada por los medios
periodísticos como una de las protestas pacíficas
más grandes desde que el partido laborista asumió el
poder en 1997 (The Observer, 2 de abril de 2000) y como
la protesta obrera más grande en años(The Guardian,
1° de abril de 2000).
La manifestación contó con la participación solidaria
de otras fábricas del sector y de otros sindicatos, como el
de los maestros, comunicación, y el sector público.
Birmingham es una ciudad con un alto porcentaje de población
de hindúes y la confederación de trabajadores hindúes
se hizo presente, como así también grupos de jóvenes.
Esta movilización es una acción defensiva de la clase
obrera y combina mucha rabia con desilusión e impotencia, por
la política sin salida de la burocracia sindical. BMW anunció
la venta de Rover y suspendió los planes de retiro voluntario.
Como un trabajador de la planta de Longbridge denunció La
gente está atrapada ahora, como si fuéramos prisioneros.
Si uno trata de salir a buscar un nuevo trabajo hoy mismo y da aviso
(parte) pierde la indemnización, y si uno se queda aquí
no hay seguridad de cobrar más que el mínimo de una
semana por cada año de trabajo (The Guardian, 1°
de abril de 2000).
El
plan de la BMW
La automotriz alemana BMW compró la empresa Rover en enero
de 1994. En marzo de este año, la empresa BMW salió
a anunciar que Rover le daba pérdidas y por lo tanto iban a
proceder a su venta, a través de una liquidación de
sus activos.
El plan anunciado por la empresa BMW es un intento capitalista para
paliar sus pérdidas ya que la industria automotriz atraviesa
lo que se considera la peor crisis del sector desde los días
oscuros del thatcherismo (The Observer, 2 de abril de 2000).
Rover está conformada por cuatro plantas: Longbridge, en Birmingham
con 8.500 trabajadores; Cowley en Oxfordshire con 3.500 trabajadores;
Solihul en West Midlands con 10.000 trabajadores y Swindson en Wiltshire
con 3.000 empleados. El plan de la BMW es cerrar Longbridge, ya que
se trata de una de las plantas más ineficientes
de Europa: mientras que un obrero en la planta de Longbridge produce
un promedio de 21 autos por año, la producción promedio
de los obreros de Rover de conjunto es de 33 autos al año.
Para comparar es importante destacar que la empressa Nissan, considerada
como la más productiva, logra que cada uno de sus
trabajadores produzca 98 autos por año (datos extraídos
de The Guardian, 17 de marzo de 2000).
El plan de la empresa es dejar de producir aquellos vehículos
que le son menos redituables, vender una parte de la inmensa planta
y quedarse con sólo 1000 trabajadores para producir unicamente
autos sports excllusivos y un modelo del popular mini.
Por eso no se puede descartar que haya despidos en otras plantas,
lo que explica la gran solidaridad expresada por todos los trabajadores
de la industria automotriz de conjunto.
Una
política nefasta de la burocracia
Al finalizar la marcha se realizó un acto, en el cual sólo
hablaron algunos burócratas sindicales, cuyos discursos se
caracterizaron por la ausencia total del más mínimo
plan de lucha. El principal orador fue Tony Woodley, del sindicato
Transport & General Workers Union (TGWU), que es el encargado
de las negociaciones con la empresa, quien dijo no nos vamos
a ir callados. La política de la burocracia es presionar
a la patronal de BMW y al gobierno para conseguir un comprador confiable
que saque a la empresa adelante. El secretario del TGWU, Bill Morris,
dijo que los problemas de la industria automotriz debe servir
como un alerta, y agregó que el gobierno debe de
estar corto de vista si actúa sin tener en cuenta que sus principales
votantes no tienen donde ir. Todos los discursos apuntaron a
lo mismo: el problema es que BMW traicionó y todos
subrayaron que hay que buscar soluciones a través de las negociaciones
y la obtención de un buen comprador y forzar al gobierno a
invertir en la zona para promocionar la industria.
Esta fue una manifestación pacífica controlada por la
burocracia, que en todo momento trató de imprimirle un carácter
chauvinista, anti-alemán, de defensa de la industria
británica. No obstante, estas consignas no terminaron
de ser tomadas por los obreros movilizados. A pesar de la bronca de
los trabajadores, no se escucharon cánticos contra el gobierno.
Para llevar esta lucha hasta el final, los obreros de Rover tendrán
que superar los límites impuestos por su dirección burocrática,
tratando de retomar la tradición de lucha de los trabajadores
de la industria automotriz en los 70 y 80, como la experiencia
de la fábrica Cowley, de las más combativas y militantes
del sector.
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