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Los Peligros del anti-americanismo light
Autor: Moisés Naím
Fuente: Foreing Policy Magazine
Fecha: 28/05/2003

Título Original:

Traductor: Celeste Murillo, Partes de Guerra

Existe un anti-americanismo asesino, y un anti-americanismo light. El primero es el anti-americanismo de los terroristas fanáticos que odian a Estados Unidos -su poder, sus valores, y sus políticas- y están dispuestos a matar y morir por herir a Estados Unidos y a sus ciudadanos. El segundo es el anti-americanismo de aquellos que en Estados Unidos y en el exterior toman las calles y los medios para despotricar contra el país pero no buscan su destrucción.

Ambos, anti-americanos light y los hombres de la política de EEUU comparten la ilusión de que el anti-americanismo, que no llega a terrorismo lleve a leves costos concretos. Un anti-americano light dirá que ama a Estados Unidos pero que desprecia sus políticas y que la crítica a su gobierno es algo verdaderamente sano.

Por supuesto, tienen razón en que a veces el rechazo global contra las políticas de EEUU puede ayudar a inhibir excesos unilaterales, errores, y dobles discursos de una super potencia que a menudo está regida por cálculos estrechos arraigados en la política doméstica. Es simplemente injusto igualar las protestas alrededor del mundo contra la política de EEUU respecto a Irak con anti-americanismo. Acusar a los críticos de las políticas del presidente George W Bush. de anti-americanos -light o de otra especie- es tan errado como acusar a los críticos del primer Ministro de Israel Ariel Sharon de anti-semitas. Ambas acusaciones a menudo tienden a suprimir lo que es un debate deseable en cualquier democracia.

Pero los anti-americanos light son igualmente injustos cuando asumen que sus amplias denuncias no representan costo alguno, especialmente cuando los ataques contra la política estadounidense caldean los ánimos y acrecientan sospechas más profundas contra Estados Unidos, su gobierno, y su gente. Desgraciadamente, se ha vuelto demasiado fácil para los que no coinciden con políticas específicas de EEUU creer y difundir las peores suposiciones acerca de una naturaleza maliciosa, de motivos oscuros, y agendas secretas de Estados Unidos -incluso mentiras horribles. Por ejemplo, la popularidad internacional de L’Effroyable Imposture (El Horrible Fraude), un libro originalmente publicado en Francia, con derechos vendidos en 16 países, que discute sobre la participación del ala derecha del gobierno de EEUU en los ataques del 11 de septiembre de 2001, y que un avión comercial nunca chocó contra el Pentágono ese día.

Aquellos que toman parte y difunden el anti-americanismo light, aún compartiendo principios y valores de Estados Unidos, socavan la habilidad de defender esos principios en el exterior. A fin de cuentas, la influencia internacional necesita de poder, pero depende también de la legitimidad. Tal legitimidad fluye de la aceptación de los otros que no sólo permiten sino que ven bien el uso de esa influencia. Quizás la legitimidad de EEUU fue socavada en el exterior por las amenazas de Bush de actuar sólo en Irak y por imponer la voluntad de su administración sobre otros. Pero tales acciones fueron interpretadas por gran parte del mundo, con profundas sospechas, acerca del Estados Unidos anterior a la presidencia de Bush. Últimamente, el rechazo automático de parte de los anti-americanos ilght a las acciones internacionales de EEUU puede ser tan malo para el mundo como el hecho de darle un cheque en blanco a una super potencia para ejercer su poder sin limitaciones impuestas por la comunidad internacional. Por ejemplo, en las deliberaciones de la OTAN en febrero sobre cómo proteger mejor a Turquía, en caso de una eventual guerra con Irak, las reacciones instintivas, animadas por el anti-americanismo light ayudó seguramente a socavar y quizás alterar permanentemente la alianza de la OTAN.

Además, el coro anti-americano global de hoy en día socava también el apoyo de los americanos al compromiso internacional de su país. El compromiso activo de EEUU no siempre puede ser la mejor receta para los problemas internacionales, pero a menudo es el único disponible. Muchos americanos tienen ya un gran problema para entender por qué deben soportar la carga de ser policía del mundo y no recibir respeto a cambio. De hecho, el anti-americanismo light que prevalece en muchos países ayudados por Estados Unidos aumenta eventualmente las ansias de los americanos aislacionistas, haciendo tal compresión imposible.

Pero tal descuido no es sólo competencia de los anti-americanos light. Los políticos estadounidenses y los líderes del gobierno llevan mucho tiempo ignorando los efectos del anti-americanismo light. Entre los pesos pesados de Washington, la sabiduría popular dice que los anti-americanos asesinos y fanáticos no pueden ser tratados dubitativamente, deben ser tratados con las agencias de seguridad y mediante un reforzamiento de la aplicación de la ley, mientras que las caprichosas acciones de los anti-americanos son en su mayoría de poca importancia.

Hace varios meses, un grupo bipartito (de demócratas y republicanos) de expertos estadounidenses en política exterior se reunieron por fuera del gobierno para discutir su preocupación acerca de la creciente marea de anti-americanismo mundial. El grupo redactó una carta privada a Bush instando a que haga algo acerca de esto. El miembro del gabinete a quien le pidieron que se la entregara respondió que no tendría mucho impacto a menos que deletreara los costos concretos del anti-americanismo. Este esfuerzo no produjo obviamente resultados factibles. La Casa Blanca de Bush ha continuado y profundizado la tradición de actuar como si el hecho de que los manifestantes que comen en Mc Donald’s y se visten en Nike, y en las calles denuncian a Estados Unidos, no necesita ser tomado tan seriamente.

Por otro lado, el primer Ministro inglés Tony Blair, el primer Ministro español José María Aznar, y el primer Ministro italiano Silvio Berlusconi, pueden deletrear claramente los costos del anti-americanismo light que se extiende en sus sociedades. El anti-americanismo light ha creado problemas en sus respectivas políticas domésticas, por su apoyo a Bush, quien a su vez pronto se dará cuenta de esto, actuar aisladamente conlleva enormes costos y riesgos. Sí, Estados Unidos puede invadir Irak sin la bendición de Naciones Unidas. Pero su ejército necesita bases en otros países, sus agencias anti-terroristas necesitan ayuda de otros servicios de inteligencia (incluso de Francia), su reguladores financieros necesitan trabajar estrechamente con reguladores del exterior, y los que construyen la nación en Afganistán, y en Irak, necesitan ayuda y dinero de otros países.

Estados Unidos pronto re-descubrirá que depende tanto de la buena voluntad de otros gobiernos como depende de la eficacia letal de su ejército para lograr sus metas internacionales. En cambio, ese buena voluntad depende en gran medida del humor y las actitudes en casa y alrededor del mundo. Eso es por eso que el ascenso del anti-americanismo light alrededor del mundo es una tendencia peligrosa. No sólo para los americanos.

 

 

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