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A pesar de que George Walker Bush sigue intentando distraer a la opinión pública estadounidense con la cruzada antiterrorista, el dato de la suba de la tasa de desempleo pone los pelos de punta a quienes ven cada vez más lejos el sueño americano. Mientras tanto, los demócratas deciden quién será el nuevo Bill Clinton.
La tasa de desempleo en USA subió una décima en mayo, hasta el 6,1% de la población activa. Esto quiere decir que el número de desempleados se elevó a unos 9 millones de personas, según datos del Departamento de Trabajo.
Los datos que arrojó el mes de mayo significan la tasa más alta desde julio de 1994, que es la fecha en la que la economía estadounidense comenzó a salir de la recesión.
Los empleos destruídos, sin embargo no fueron tanto porque si bien 53 mil personas perdieron su puesto de trabajo, se crearon 26 mil nuevos en el sector de la construcción.
A pesar de estas cifras Wall Street no se derrumbó, muy por el contrario, abrió la sesión en alza porque los analistas esperaban que los puestos destruidos fueran 30 mil pero los creados por la construcción han hecho que la ecuación arroje un saldo de 17 mil.
Pero lo cierto es que aquello que se veía como pasajero, hoy comienza a percibirse como un fenómeno que llegó para quedarse. Y los estadounidenses por primera vez comienzan a ahorrar, un dato llamativo teniendo en cuenta que su sociedad se basa en el consumo.
Volviendo al índice de desempleo, es aún más preocupante para la población hispana, que se ve más afectada. Mientras que en la población blanca los desocupados son un 0,2% más, los hispanos sufrieron un incremento del 0.7%. En total, 8,2% contra 5,4% de los blancos y los negros un 10,8% aunque en este sector cayó una décima.
Este dato es visto con mucha preocupación por la población estadounidense, que ve frustrado el “sueño americano”. Desde el trágico ataque a las Torres Gemelas perpetrado por la red Al Qaeda, el presidente Bush logró que la atención de la población se centre en la seguridad del país. La campaña a Afganistán y la invasión a Irak lograron aumentar este sentimiento de indefensión ante los demonios del Islam.
La gran ventaja del plan reeleccionista de George Walker Bush tiene que ver con la incapacidad de los demócratas por decidirse a dar un espaldarazo a alguno de los candidatos que pretenden postularse a la presidencia, de cara al 2004.
El senador John Kerry, con un perfil de héroe y aires de poeta; su compañero por Carolina del Norte John Edwards, otro galán de 49 años y abogado de las tabacaleras.
Por otro lado, los veteranos Joe Lieberman, compañero de fórmula de Al Gore con 14 años en el Senado representando a Connecticut y el ex gobernador del estado de Florida a fines de los ´70, Bob Graham.
Lo cierto es que los demócratas no encuentran el espacio para hacerse oír con su consigna de revivir el ”sueño americano” porque el presidente “copa” la agenda con su cruzada contra el terrorismo. La intención reeleccionista del republicano se vio reforzada con las elecciones legislativas de noviembre del año pasado, en las que se involucró personalmente.
Los republicanos recuperaron el control del Senado, añadieron bancas a su mayoría en la Cámara de Representantes, e impidieron que los demócratas alcanzaran la mayoría entre los gobernadores del país.
La gran pregunta ahora es qué podrá más, si el miedo o el bolsillo. Si se tiene en cuenta el ejemplo de Israel, el Likud, partido gobernante con Ariel Sharon a la cabeza, ganó las elecciones a las llamadas “palomas” de la oposición por su fama de duro. La guerra en Irak y el tema palestino hicieron que los electores eligieran seguir gobernados por una figura capaz de defenderlos ante las amenazas aunque sea poco eficiente en términos económicos. Muy similar es el perfil de Bush…habrá que ver cuál es el peor de los fantasmas para los electores estadounidenses.
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