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Si quería un ejemplo de la esencia de lo que están haciendo el gobierno de Bush y sus amigotes legislativos, puede encontrarlo en la tapa del New York Times del jueves pasado:
"La Ley Fiscal omite los 400 dólares del Crédito por Hijo para millones”
Los gatos gordos obtendrán sus recortes de impuestos. Pero en la nueva plutocracia americana, no habrá migas de sobra para la gente trabajadora al final de la pirámide de ingresos.
Cuando los negociadores de la Casa y el Senado se reunieron para dar los toques finales al proyecto de ley de impuestos del presidente Bush, borraron fríamente una disposición que hubiera permitido a millones de familias trabajadoras de bajos ingresos, obtener beneficios del proyecto de ley de impuestos, el crédito por hijos (este beneficio consiste en que las familias que tengan al menos un hijos reciben una deducción de impuestos, NT).
Fue un acto mezquino y absolutamente innecesario, un claro despliegue de la hostilidad del actual régimen hacia los pobres y las clases trabajadoras de Estados Unidos.
Los negociadores eliminaron una disposición en la versión de proyecto de ley de impuestos del Senado, que habría extendido los beneficios del crédito impositivo por hijo a familias con ingresos entre 10.500 y 26.625 dólares (anuales). Este no es un grupo pequeño. Según el Centro de Prioridades en Presupuesto y Política, las familias que se habrían beneficiado incluyen cerca de 12 millones de niños -uno de cada seis niños en EEUU menores de 17años.
Mientras el proyecto de ley de impuesto otorgará centenares de billones de dólares en beneficios a la gente en lo más alto de la escala de ingresos, deja al grupo de familias trabajadoras ignominiosamente detrás.
Y los lectores del New York Times de ayer se enteraron de que otro grupo de unos ocho millones de contribuyentes, en su mayor parte de bajos ingresos -principalmente solteros sin hijos- será dejado también atrás, sin beneficio alguno en los recortes de impuestos del presidente. Olvídense de la idea de que algo se derrame hacia abajo. La meta de esta administración es que vaya hacia arriba.
La disposición para extender el crédito impositivo a familias de ingresos más bajos fue trabajo de la Senadora Blanche Lincoln, demócrata de Arkansas que notó que la mitad de los contribuyentes en su estado había ajustado los ingresos brutos a menos de 20.000 dólares (anuales). Todo el Senado aprobó la disposición, pero los negociadores la sacaron en el último minuto, a puerta cerrada.
Mientras la mayoría de los americanos de buen pasar están inflando felizmente sus cuentas bancarias, hay familias con un total de 16 millones de niños en el final de la escala de ingresos que, por una razón u otra, no obtendrá la ayuda que necesitan -lo que les corresponde- del proyecto de ley de impuestos. Cerca de la mitad de todos los niños negros y latinos no obtienen beneficios -ni siquiera un beneficio parcial- del crédito impositivo por hijo, según lo que estipula el Fondo de Defensa de la Niñez y un grupo de apoyo, el Instituto de Investigación y Educación de la Niñez.
Cuando sonaron chiflidos al conocerse la atrocidad del crédito impositivo por hijo, los líderes republicanos fueron incapaces de dar una explicación coherente de su acción. Algunos trataron de argumentar que tuvieron que sacar esa disposición para mantener el costo total del plan de impuestos, para que no exceda los 350 billones de dólares en 10 años, según el límite acordado.
Eso no es verdad. El límite de 350 mil millones de dólares es una figura completamente arbitraria y en gran medida ficticia. El costo verdadero del proyecto de impuestos en 10 años estará más cerca de 1 trillón de dólares que de la deliberadamente engañosa figura de 350 mil millones que el GOP (partido republicano, NT) ha elegido utilizar.
La disposición de la senadora Lincoln, que habría ofrecido una pequeña ayuda a muchas personas que lo necesitan, habría costado sólo 3.5 billones de dólares. Dentro del falso límite de 350 billones de dólares, un leve ajuste en diferentes ganancias imprevistas de los ricos hubiera significado el espacio suficiente para esta modesta baja de impuestos.
Pero para realmente obtener un sentido de la naturaleza escandalosa de esta estafa del recorte de impuestos del GOP, considere que los negociadores de la Casa y el Senado se deshicieron también de varias medidas del proyecto de ley del Senado que podrían haber ahorrado miles de millones de dólares, cerrando abusivas estructuras de impuestos corporativas. El Centro de Presupuesto notó lo siguiente:
"Como ha informado el Washington Post, el proyecto del Senado “incluía disposiciones para castigar severamente los abusivos refugios fiscales corporativos, y combate algunas estafas de contabilidad tales como las utilizadas por Enron, previene que las compañías de EEUU muden su sede a apartados postales en paraísos fiscales como Bermuda y limita planes de compensación enormemente inflados."
Los ahorros de esas disposiciones podrían acercarse a los 25 billones de dólares, más que suficiente para cubrir el costo 3.5 billones del intento de la senadora Lincoln, de dar un pequeño respiro a varios millones familias trabajadoras.
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