|
Desde el punto de vista del movimiento obrero el
período se caracterizó, en un primer momento, por
la prevalencia numérica del sindicalismo "puro",
tendencia cuya máxima expansión se registró entre
la gran etapa de declinación del anarquismo y mediados
de la década del ‘30, en que el control de la mayor
parte del Movimiento
(8) - Documento de
la F.O.R.A. en ROTANDARO, Rubén. Op. Cit.
(9) - FERNANDEZ ,
Arturo Op. Cit.
Obrero pasó entonces a manos socialistas y comunistas.
Esta última corriente había surgido en 1921, con la
escisión del ala izquierdista del Partido Socialista,
como reflejo y consecuencia del impacto, producido
a nivel mundial, por la reciente Revolución Rusa.
El contexto político social en que estas corrientes
desarrollaron su accionar, estuvo signado, en una
primera etapa, por la irrupción del radicalismo, que,
tal como lo señaláramos en el punto anterior, a partir
de 1916 permitió ampliar las bases de representación
política. El gobierno de Yrigoyen practicó un nacionalismo
de corte popular y democrático, pero, las contradicciones
no resueltas dentro de su propio partido, en donde
gravitaba el cuño oligárquico representado por el
"alvearismo" y el hostigamiento de los conservadores,
del "nacionalismo" oligárquico y aún de
las propias fuerzas de izquierda, que no comprendían
este "nacionalismo popular", llevó a que,
cuando asumiera la segunda presidencia (1928), sus
días estuvieran prácticamente contados. El golpe protagonizado
por el General Uriburo, el 6 de setiembre de 1930,
representó la intervención directa, por vez primera,
de las fuerzas armadas en el escenario nacional, interrumpiendo
un gobierno surgido de la voluntad popular.
Entre 1930 y 1932 el poder fue pasando del "nacionalismo"
oligárquico (dictadura de Uriburo) a la oligarquía
propiamente dicha (dictadura de Justo). Este período,
abierto en 1930 y conocido con el nombre de "Década
infame", se prolongará hasta 1943, cuando, a
partir de otro levantamiento militar se generará la
posibilidad de romper el viejo esquema en que se hallaba
encerrado el país.
La "Década infame" delimitó un ciclo en
cuyo transcurso se materializaron las formas mas escandalosas
del fraude (que los conservadores llamaron patriótico)
y la entrega del país a los monopolios extranjeros.
Se fundó el Banco Central controlado por la banca
internacional, se entregaron nuestras carnes en forma
ruinosa con el Tratado "Roca - Runciman",
que establecía que el 85% de la cuota exportable de
carne argentina sería distribuido por el gobierno
inglés. La interpelación sobre las carnes que se suscitó
en el Senado, mostró el sometimiento de la acción
gubernativa a los intereses concordantes de los grandes
ganaderos y el trust frigorífico inglés y norteamericano:
se expropió el transporte colectivo porteño en poder
de pequeños empresarios particulares, pasándolos a
manos de los intereses británicos. Empresas de electricidad,
ferrocarriles, flota mercante, seguros y reaseguros,
todo era extranjero.
Por otra parte, este período se inscribió en el marco
de la crisis mundial de 1929. Para esa época, toda
la región pampeana se encontraba en explotación, no
quedaban tierras por ocupar y la producción entró
en un "impasse", a la vez, la demanda de
productos agropecuarios en el mercado mundial se vio
disminuida por efectos de la crisis; desde entonces
a 1932, las exportaciones, al igual que las importaciones,
se redujeron a la mitad. Argentina perdió, en los
años de la crisis, casi mil millones de dólares anuales,
ya que la baja de los productos agropecuarios en el
mercado mundial era mayor que la de los productos
manufacturados. (1)
Los factores que señaláramos, tanto internos como
externos, contribuyeron, pues, a marcar el delineamiento
de la economía agroexportadora e impusieron la necesidad
de orientaciones distintas a la producción. La oligarquía
vióse obligada a ahorrar divisas y a impulsar, contra
sus intereses, un limitado desarrollo industrial,
orientado al establecimiento de una industria de tipo
manufacturero, que procediera a la sustitución de
lo que antes se importaba, dedicada, especialmente,
a la fabricación de productos de uso final dependiente
de los países altamente desarrollados para la obtención
(1) - BORTNIK, Rubén
- "Historia Argentina y Dinámica Social".
Editorial Precursora.Buenos Aires, 1972.
de maquinarias, equipos y hasta combustibles.
El panorama de la actividad industrial muestra que
si durante la década del ‘20 en número de establecimientos
industriales había aumentado a razón de 2.800 y de
5.000 entre 1940/1945.
n 1935, el 25% de los establecimientos industriales
censados se habían fundado después de 1931. Las ramas
que se desarrollaron mas rápidamente fueron las maquinarias,
artefactos eléctricos y la de derivados del caucho,
casi inexistentes hasta 1930. Pero las mas importantes
par la sustitución de importaciones fueron la textil,
la de alimentación y la de bebidas (2).
Se debe también señalar que a este proceso de desarrollo
industrial se incorporó, desde un primer momento,
la inversión extranjera. En 1930, fundaron filiales
Good Year y Pirelli; un año mas tarde, Firestone;
en 1935, se instaló Phillips y la empresa, de origen
alemán, Osram; en 1936, Eveready. Las sucursales de
firmas norteamericanas y europeas, encontraban así
"la forma de emplear su capital en máquinas,
funcionarios ejecutivos y técnicos sin trabajar por
la depresión en sus respectivos países, resolviendo
sus problemas de estructura económica".(3)
Por otra parte, este procedimiento permitía a esos
capitales, especialmente a los norteamericanos, no
perder su influencia en el mercado interno argentino,
jugando, además un papel orientador en la producción
industrial de acuerdo a sus intereses.
En 1935, las empresas extranjeras representaban el
50% de la producción del país, el resto correspondía
a una multitud de pequeñas y medianas empresas de
capital nacional. Pese a que aún proliferaban pequeños
talleres, el avance de la gran industria era también
considerable. Entre 1935 y 1945, la producción industrial
se triplicó, mientras que el índice de la producción
agropecuaria no llego a duplicarse. En 1942, la industria
representaba ya un sector de fundamental importancia
con el 44,7% del valor de la producción nacional (4).
Sin embargo, este crecimiento industrial, por no
responder a un panorama coherente y deliberado de
planificación, dio como resultado un crecimiento dispar
del sector. Por una parte, las industrias de bienes
de consumo se multiplicaron sin orden t las industrias
de base fueron olvidadas o malogrados los intentos
de expansión. Por lo tanto, las formas que adquiría
el proceso industrialista: coyuntural, sustitutivo,
con incorporación importante de capital extranjero,
estaba fijando, desde el inicio, los límites de su
posterior desenvolvimiento.
Por otra parte, se debe también considerar que este
desarrollo industrial se centralizó en la denominada
"costa industrial argentina, una franja de unión
de los puertos de Santa Fe y La Plata, concentrando
su núcleo fundamental en el Área Metropolitana (Capital
Federal y los 19 partidos conurbanos), contribuyendo
a acentuar las desigualdades regionales en la Argentina.
El siguiente cuadro es ilustrativo al respecto.
(2) - DEL CAMPO, Hugo
- "Sindicalismo y Peronismo - Los comienzos de
un vínculo perdurable".CLACSO, Buenos Aires,
1983
(3) - SUAREZ, Carlos
- "Apuntes sobre industrialización en la Argentina,
artículos del libro "Estudios sobre la Sociedad
y el Estado"(compilador H. ROUDIL).EUDEBA, Buenos
Aires, 1985.
(4) - DEL CAMPO, Hugo
- Op. Cit.
·
Evolución de los Establecimientos
Concentrados en Capital Federal y Provincias Litorales
| 1914 |
1935 |
1939 |
| 70 |
76,4 |
76,3 |
FUENTE:SUAREZ, CarlosOp.
Cit.
El proceso de industrialización estuvo acompañado
por un crecimiento extraordinario de los saldos migratorios,
reduciéndose la inmigración europea, desde 1930, a
cifras insignificantes. Las poblaciones provincianas,
tanto de las zonas tradicionalmente "estancadas"
como aquellas que sufrían los efectos de la crisis,
se volcaron hacia los centros urbanos del litoral,
principalmente Buenos Aires y zonas circunvecinas.
Se estimaba que, en 1936, el saldo migratorio se había
mantenido en 8.000 anuales, aumentando en forma rápida
en el lapso de los años 1936/1943 a 72.000 anuales
(5). Esto indica, hasta que punto, las migraciones
internas habían reemplazado a las inmigraciones como
proveedora de mano de obra.
La afluencia de cantidad tan grande de población
de origen rural o de pueblos chicos y la incorporación
de su mayor parte a la industria, implicaba una profunda
transformación de la clase obrera. Sin tradición sindical,
la mayoría quedó al margen de las organizaciones obreras
que, en general, se mostraron incapaces de atraerlas.
Recién después de 1946, comenzaron a ingresar, masivamente,
en los sindicatos. (6)
Las condiciones sociales y laborales en que se desarrollaba
la vida de la clase obrera, no se había modificado
mayormente, en relación al período precedente.
Durante la crisis aumentó la desocupación, retornando,
recién en 1934, a niveles anteriores. Según datos
oficiales, el número de desocupados llegaba, en 1932
a 334.000; de los cuales 264.000 lo estaban en forma
total y 70.000 en forma parcial. Por esa misma fecha,
el salario medio de un obrero industrial descendió
a $ 105,50 en relación a los $ 130,- de 1929 (7).
En 1937, el 59% de las familias obreras de Buenos
Aires, vivía en una sola pieza, habitualmente de conventillo.
Eran muchas las que carecían de las condiciones mas
elementales: baño exclusivo 62%; agua corriente 38%;
cocinas independientes 19% (8).
(5) - ROTANDARO, Rubén
- Op. Cit.
(6) - DEL CAMPO, Hugo - Op. Cit.
(7) - DEL CAMPO, Hugo - Op. Cit.
(8) - DEL CAMPO, Hugo - Op.Cit.
En cuanto a la jornada de trabajo, fue reduciéndose
a lo largo de la década, gracias a la paulatina imposición
del "sábado ingles", de un promedio de 48
horas semanales, al principio, o uno de 44 al final.
En 1935, los obreros se repartían aproximadamente
por mitades entre ambos tipos de jornadas y eran muy
pocos los gremios que gozaban de vacaciones pagas.
Aunque la práctica de los convenios colectivos
se fue extendiendo lentamente durante la segunda
mitad de la década, la mayoría de los trabajadores
no llegó a gozar de sus beneficios; la falta de convenios
dejaba un amplio margen para la arbitrariedad de los
patrones, ya que, eran ellos quienes fijaban, unilateralmente,
en la mayoría de los casos, las condiciones laborales
(9).
Con respecto a la protección y seguridad del trabajador,
solo unos pocos gremios, como los ferroviarios y municipales,
contaban con Cajas de Jubilaciones y Pensiones; las
indemnizaciones por accidentes de trabajo eran insuficientes
y su cobro dificultoso. La Federación de Empleados
de Comercio había logrado la inclusión del derecho
a indemnización por despido y a licencia por enfermedad
en la forma del Código de Comercio, obteniendo su
sanción parlamentaria, pero la ley fue vetada por
Justo en 1932 y promulgada recién dos años después
(10).
En este marco histórico social se abrió para el sindicalismo
un nuevo ciclo. El año 1920 señaló el pico de la organización
sindical en el período; las luchas intestinas atomizaron
el movimiento sindical en la década del ‘20 y luego
de 1930 el clima general de represión y el impacto
de los cambios que experimentó el país, se convirtieron
en obstáculos para el desarrollo sindical.
Desaparecida la preeminencia combativa del anarquismo,
tomó auge la orientación sindicalista reformista y
legalista, la que, al concentrarse en la lucha por
las reivindicaciones inmediatas, fue dejando de lado,
paulatinamente, los fines revolucionarios que postulaba
su ideología original, desembocando en un reformismo
que solo se diferenciaba del que practicaban los socialistas,
por le hecho de que, en lugar de fundarse sobre una
posición doctrinaria, emergía de consideraciones puramente
pragmáticas. La ideología del "sindicalismo puro",
menos definida y , por lo tanto, mas flexibles que
la de las tendencias rivales, permitiría a sus dirigentes
moverse con mayor holgadura en un medio saturado de
discusiones doctrinarias y de actitudes sectarias,
aspirando a encontrar formas mas prácticas y eficaces
de organización y de lucha (11).
En 1922, se llevó a cabo un Congreso de Unificación
Sindical del cual solo estuvo ausente la F.O.R.A.
anarquista. De este Congreso nació la Unión Argentina
(U.S.A.), con predominio de los sindicalistas "puros"
y con participación socialista y comunista. Por su
parte, la F.O.R.A. anarquista (F.O.R.A. del V Congreso)
, prosiguió sus actividades, quedando, desde la fundación
de la U.S.A., como la única F.O.R.A.
De la acción de varios sindicatos descontentos con
la política llevada a cabo por las centrales sindicales
existentes, surgió, en 1926, una nueva entidad: la
Confederación Obrera Argentina (C.O.A.), producto
de una nueva alianza entre el sector del sindicalismo
"puro" y socialistas. La C.O.A. agrupaba
a Sindicatos como la Unión Ferroviaria y la Federación
de Empleados de Comercio, llegando a sumar, en 1930,
130.000 afiliados.
La U.S.A., de tendencia sindicalista, experimentó
una sensible disminución, reduciéndose a unos 15.000
miembros. Por su parte, los comunistas formaron, en
1929, una pequeña central: el Comité Nacional de Unidad
Sindical Clasista.
(9) - DEL CAMPO, Hugo
- Op. Cit.
(10) - DEL CAMPO, Hugo - Op. Cit.
(11) - DEL CAMPO, Hugo - Op. Cit.
El golpe militar de 1930 encontró al sindicalismo
atomizado en cuatro centrales: la U.S.A., la C.O.A.,
el Comité Nacional de Unidad Clasista y la F.O.R.A.
Esta fue puesta fuera de la ley y sus fuerzas en la
clandestinidad fueron disminuyendo sus efectivos.
"Esta división perjudicaba los intereses de
la clase trabajadora, contribuía a disminuir al aún
débil poder de negociación de los sindicatos y hasta
se manifestaba en la pérdida de representación del
socialismo parlamentario, la que quedó reducida a
un solo legislador, en 1930"(12)
Tratando de detener la división del movimientos obrero,
los sectores del sindicalismo "puro" y del
socialismo, impulsaron el proyecto de unificación.
Las gestiones, que habían comenzado en 1928, se concentraron
en 1930, a poco tiempo de haber asumido el
gobierno militar, fusionándose la U.S.A. y la C.O.A.;
dando lugar a la creación de la Confederación General
del Trabajo (C.G.T.), con preeminencia de la tendencia
sindicalista sobre la socialista.
El programa mínimo planteado en 1931 por la C.G.T.,
fue expresión de las principales necesidades y aspiraciones,
de la clase obrera para el período. En estas reivindicaciones
se encontraba planteado un cambio táctico en el accionar
del movimiento sindical, introduciendo al factor gobierno
en las relaciones laborales, en una dimensión mucho
mas amplia que la que se había dado hasta ese momento.
"1) Reconociendo los sindicatos. Por el mero
hecho de existir, los sindicatos serán considerados
como instituciones de bien público, con facultades
para vigilar la aplicación de la legislación social."
"2) Jornada de trabajo y vacaciones. Ocho horas
de trabajo para adultos en trabajos diurnos y seis
en trabajos nocturnos y en las industrias insalubres.
El ciclo semanal será se cinco días como máximo. Vacaciones
anuales con goce de sueldo."
"3) Derecho de vida y seguro social. Salario
mínimo fijado periódicamente por comisiones integradas
por representantes de los sindicatos obreros y de
organizaciones patronales de industria o región. Establecimiento
del seguro nacional sobre desocupación, enfermedad,
vejez y maternidad."
"4) Intervención obrera. Intervención y contralor
de la organización obrera en diversos organismos del
Estado."
"5) Oficinas de colocación. Supresión de las
agencias particulares; las oficinas de colocación
serán establecidas por las municipalidades y en su
administración tendrán intervención directa los sindicatos."
"6) Protección a la maternidad. Pensión proporcional
al número de hijos menores de 14 años a toda mujer
sin marido y sin recursos."
"7) Defensa de la infancia. Instrucción pública
y obligatoria, laica y gratuita, hasta los 14 años,
debiendo el Estado proveer también gratuitamente,
alimentos, vestidos y los útiles necesarios a la enseñanza."
"8) Ley 9.688 (Accidentes de Trabajo). Reforma
de la ley en estos aspectos: las incapacidades se
contarán desde que se produce el accidente. Extensión
de la ley a todos los asalariados indistintamente.
Aumentar los beneficios de la indemnización parcial
al 100% del salario. Elevar las indemnizaciones máximas
a $ 15.000,-. Supresión del límite de salario para
tener derecho a los beneficios de la ley. Los seguros
por accidentes de trabajo estarán a cargo del Estado."
"9) Estabilidad y escalafón para los trabajadores
del Estado y demás entidades de carácter público."
"10) Carestía de la vida. Fijación de los alquileres
rústicos y urbanos con arreglo al valor; construcción
de casas económicas para obreros por cuenta del Estado
y las municipalidades."
"11) Derogación de la Ley 4.144."
FUENTE: DEL CAMPO,
Hugo - Op. Cit.
Es también de destacar que, a partir de 1931, el
número de huelgas se redujo al mínimo, comparándolo,
sobre todo, con los períodos precedentes y llegando
a los niveles mas bajos en 1934, debido a varios factores:
la incidencia de la desocupación y la represión de
que fue objeto el movimiento obrero y el cambio de
las tendencias predominantes: declinación del anarquismo,
creciente moderación del sindicalismo y la consiguiente
propensión de no concurrir a la huelga antes de haber
agotado las posibilidades de negación.
·
Actividad Sindical 1930/1940
Número índice 1929 = 100
| AÑO |
HUELGAS |
|
1930 |
111 |
|
1931 |
38 |
|
1932 |
93 |
|
1933 |
46 |
|
1934 |
37 |
|
1935 |
61 |
|
1936 |
96 |
|
1937 |
73 |
|
1938 |
39 |
|
1939 |
43 |
|
1940 |
47 |
FUENTE:DEL CAMPO,
Hugo - Op. Cit.
·
Movimientos Huelguistas 1907/1939
Promedio anual
| PERIODO |
HUELGAS |
|
1907/1909 |
162 |
|
1910/1914 |
132 |
|
1915/1919 |
169 |
|
1920/1924 |
116 |
|
1925/1929 |
92 |
|
1930/1934 |
73 |
|
1935/1939 |
71 |
FUENTE:DEL CAMPO,
Hugo - Op. Cit.
Por otra parte, si bien la restauración oligárquica
abrigaba pocas simpatías por las reivindicaciones
obreras, se mostraba cada vez mas inclinada a intervenir
en los conflictos laborales y a controlar el movimiento
sindical. La inclinación a buscar apoyo en el poder
político para lograr concretar las reivindicaciones
gremiales, que se había iniciado durante los gobiernos
radicales, no dejó de acentuarse durante esta época,
pero, acompañada por una creciente burocratización
de las organizaciones sindicales; apareció, entonces,
una capa de dirigentes para quienes la vinculación
con los factores de poder no era solo un medio para
obtener mejoras en sus representados, sino también
para conservar su propia posición. El enfrentamiento
violento y frontal de los trabajadores del estado,
pasó a ser cosa del pasado, junto con la influencia
anarquista, la intervención de éste en el campo social,
no solo fue universalmente aceptada, sino también
insistentemente reclamada (13).
En diciembre de 1935, se produjo una nueva escisión
en el movimiento sindical, que llevó a la fractura
de la C.G.T.. La Unión ferroviaria, sindicato de orientación
socialista y de importante influencia dentro de la
C.G.T. por el peso numérico de sus afiliados, se enfrentó,
junto con otros gremios, a la Junta Ejecutiva de la
C.G.T., quedando concentrada una nueva división sindical,
que esta vez asumió, además, características geográficas.
El núcleo, que había realizado un verdadero "golpe",
desconociendo a las autoridades de la C.G.T., representadas
en la Junta Ejecutiva, se distinguió como C.G.T. calle
Independencia; el otro sector, de orientación sindicalista
pura, se organizó como C.G.T. de la calle Catamarca,
retomando, en 1937, el nombre de Unión Sindical Argentina
(U.S.A.).
La mayoría del movimiento obrero, mas de doscientos
mil afiliados, se agruparon en la C.G.T. Independencia,
convertida luego en la única C.G.T., orientada por
los socialistas que recibieron el apoyo de los comunistas,
quienes pasaron también a integrar la entidad. Estos
últimos, ante el avance del nazismo en Alemania y
la consolidación del fascismo en Italia, se planteaba
un cambio táctico en su accionar: "el frente
popular". La teoría frentista establecía la necesidad
de trabajar unidas con otros sectores políticos y
gremiales contra las fuerzas nazi-fascistas.
(13) DEL CAMPO,
HugoOp. Cit.
Por su parte, el sindicalismo "puro", marginado
del escenario que tanto tiempo había dominado, no
volvería a jugar un papel relevante como tendencia.
Sin embargo, la herencia que dejaba no era nada desdeñable:
sus constantes esfuerzos por mantener la independencia
del movimiento sindical frente a los partidos políticos,
que se había transformado, de hecho, en abierta hostilidad
hacia socialistas y comunistas, había contribuido
a que la inserción de estos en el movimiento obrero,
solo se logrará en forma tardía y superficial, y ello
fue uno de los factores que facilitaría la tarea del
peronismo. Por otra parte, muchas de sus actitudes
fueron retomadas por dirigentes de filiación o simpatías
socialistas. Finalmente, la idea de una acción política,
basada exclusivamente en las organizaciones sindicales
será la idea encontrada, en 1945, en la base del Partido
Laborista, cuyo Presidente, Luís Gay, fue el último
Secretario General de la U.S.A. (14).
La C.G.T., que había comenzado un lento proceso de
fortalecimiento, no pudo evitar un nuevo enfrentamiento
que llevó a una nueva división. El conflicto surgió
en las propias filas socialistas que se dividieron
en dos bandos: uno encabezado por el Secretario General
de la C.G.T., José Domenech y el otro dirigido por
Ángel Borlenghi, Secretario General de los Empleados
de Comercio y Francisco Pérez Leirós, Secretario General
de lo Obreros Municipales.
En marzo de 1943, la C.G.T. quedó dividida en dos
entidades: la C.G.T. N° 1 (Secretario General Domenech)
y la C.G.T. N° 2 (Secretario General Pérez Leirós,
con el apoyo comunista).
La Principal diferencia radicaba en que los integrantes
de la C.G.T. N° 2 aspiraban a que la Central tuviera
una participación mas activa en las cuestiones de
política nacional e internacional, en forma coordinada
con los partidos políticos, mientras que la C.G.T.
N° 1 sostenía una actitud "neo-sindicalista"
de presidencia política, limitación a las reivindicaciones
específicamente gremiales y buena relación con el
gobierno, cualquiera que éste fuera.
La revolución militar de 1943 encontrará al movimiento
sindical escindido en dos centrales principales (C.G.T.
N° 1 y 2), la U.S.A. y grupos de gremios autónomos
de varias fuerzas.
Queda en el haber de este período, el hecho que,
a pesar de las dificultades que el movimiento obrero
tuvo que afrontar (desocupación, represión, divisiones),
mostró una tendencia al crecimiento en lo que a organización
sindical se refiere.
(14) DEL CAMPO, Hugo
Op. Cit.
·
Numero de Afiliados a Organizaciones
Sindicales
|
|
1936 |
1937 |
1939 |
1940 |
1941 |
| C.G.T. |
262.630 |
289.393 |
270.320 |
311.076 |
330.581 |
| U.S.A. |
25.095 |
32.111 |
26.980 |
23.039 |
14.543 |
| F.A.C.E.* |
8.012 |
8.079 |
18.500 |
18.675 |
13.550 |
| AUTÓNOMOS |
72.834 |
68.105 |
120.809 |
120.038 |
82.638 |
| INDEFINIDOS
(sin ninguna tendencia) |
1.398 |
21.214 |
-- |
-- |
-- |
| TOTALES |
369.969
100 |
418.902
113,23 |
436.609
118,01 |
472.609
127,80 |
441.412
119,31 |
|
*
Federación de Asociaciones católicas
de Empleados (no desarrollaba actividades
propiamente sindicales, sino de carácter exclusivamente
mutual y agrupaba sobre todo a empleados de
Comercio y del Estado). |
FUENTE: D.N.T. - Organización
Sindical, Asociaciones Obrerasy Patronales,
1941, Buenos Aires, incluido en DEL CAMPO, Hugo - Op. Cit.
Por otra parte, la clase obrera que, en cuanto a
tal, crecía numéricamente y en importancia en la estructura
productiva, no había encontrado, todavía, una identidad
política que le permitiera unificarse y hacer valer
su peso como sector social.
Esta entidad la hallaría recién a través del peronismo, |